Métodos de abordar la educación del uso del cuarto de baño. 

                  

            ¿Qué se debe hacer? ¿Puede el niño tener trastornos psicológicos  a causa de que se le fuerce a usar el inodoro? O, más grave, ¿tendrá que ir a la escuela con pañales? La respuesta es no. Todos los niños, excepto aquellos que presentan disminución física o mental grave, acaban aprendiendo, antes o después. E incluso muchos niños con retraso mental profundo pueden aprender a controlar sus esfínteres.La educación al inodoro es un tema que tiende a provocar un alto grado de angustia en los padres. Los padres novatos se sienten confundidos por las advertencias dadas por familiares, amigos y  <<expertos>>. Y los padres con experiencia se preocupan por si lo que han hecho con un hijo pueda no funcionar con el próximo. Algunas autoridades en la materia indican a los padres que deben esperar y dejar que el niño <<se eduque a sí mismo de forma natural>>. Otros dicen que los padres pueden conseguirlo en un solo día.

 

CONTROL DE ESFÍNTERES

 

1.Enseñar antes de entrenar:

 

Utilice los puntos dados aquí como lista de preparación y guía de entreno.

Comience por comprobar si su hijo posee estas capacidades antes de esperar que utilice correctamente el inodoro.

 

            - Conocimiento corporal.

 

Enseñe al niño las distintas partes del cuerpo y sus funciones, incluyendo las relacionadas con la eliminación. Asegúrese de que el niño sabe de dónde salen la orina y las heces. Es conveniente enseñar al niño señalando y describiendo las partes de su propio cuerpo y permitiendo que el niño vea cómo sus padres van al baño.

           

 

            - Palabras relacionadas con inodoro.

 

Los niños necesitan un vocabulario funcional de palabras y gestos relacionados con el inodoro.

 

            - Conciencia de la necesidad y de oposición estar  mojado/estar limpio.

 

Muchos bebés menores de un año hacen alguna señal o expresan que están orinando o que tienen movimientos intestinales.

Estas señales incipientes proporcionan una oportunidad de ayudar al niño a comprender y describir las sensaciones antes y durante el proceso de eliminación.

 

            - Coordinación y destreza.

 

¿El niño es capaz de ir rápidamente al baño? ¿Puede el niño desvestirse y vestirse  de nuevo?

Los padres pueden comprar al niño ropa interior muy holgada y mostrarle cómo ponérsela. Elógiele y prémiele cuando lo haga y pronto practicará con tipos de ropa con mayor dificultad. No es conveniente dejar que el niño se fustre demasiado, pero se ha de permitir que haga todo lo que pueda por sí mismo.

           

            - Control intestinal y urinario.   

 

¿Permanece el niño varias horas seco? ¿Hace el niño una deposición diaria más que varias frecuentes y pequeñas?   

 Si las respuestas son afirmativas, el niño puede empezar la educación del control de ambos esfínteres. Si las respuestas son negativas, es cuestionable que el niño pueda retener la orina o las heces lo suficiente como para comenzar este aprendizaje. Espere hasta que el niño haya desarrollado una mejor capacidad y un mejor control. Sea paciente.

 

            - Miedos al wáter.

 

¿Se asusta el niño del agua de la cisterna? ¿Tiene miedo de caerse dentro del retrete?

Deje que el niño tire de la cadena. Deje que se acostumbre a observar el contenido del pañal sucio, que lo arroje en el retrete y después tire de la cadena.

Deje que el niño practique sentándose en el orinal y en la taza del retrete durante breves períodos de tiempo, comprobando así que no se cae dentro y no desaparece como sus heces desaparecen.

 

 

 

 

                                               Método de una semana.                                                 

 

 

            1. Se elige el día D. Se decide una fecha de comienzo, asegurándose de que la semana que sigue no es una semana muy ajetreada. Si ambos padres trabajan, es preferible comenzar el sábado por la mañana. En caso contrario es preferible comenzar en lunes.

 

            2. Se siembra la semilla. Inculque en la mente del niño que algo grande va a ocurrir. Diga al niño que ese día tendrá  una sorpresa porque aprenderá a utilizar el wáter como la gente mayor. Mencióneselo una vez al día, cada día, durante una semana  antes del día D. Diga al niño que podrá llevar pantalones como un niño mayor porque aprenderá  a utilizar el orinal.

 

            3. Cómprele un <<equipo>> adecuado. Seleccione un orinal cómodo. Se recomienda el tipo de orinal que se asienta bien en el suelo puesto que el niño se las puede arreglar mejor. Quizás el niño pueda acompañar a sus padres a la tienda y les ayude a escogerlo. Envuélvalo para regalo para el gran día. Compre ropa interior de  aprendizaje que sea una o varias tallas mayores que la del niño, para que sea capaz de ponérsela y sacársela con facilidad. Utilícelos para practicar antes del día D. Muestre al niño cómo subírselos y bajárselos.

 

            4. Tenga recompensas preparadas. La clave para vencer la resistencia y progresar es premiar con habilidad. El <<tren del orinal>> es útil. Deje que el niño escoja un tren especial, un coche o un carrito que pueda transportar una pequeña recompensa. El niño puede utilizar el juguete y obtener su recompensa cuando use con éxito el orinal.

 

            5. Comience el día D. Comience el día con un gran grito, dándole sus regalos: la ropa interior de aprendizaje y el orinal. Haga muchos aspavientos al ponerle los pantaloncitos, mientras el niño se mira en el espejo. Es bueno  -si se tiene una cámara instantánea- que saque una fotografía del niño con sus nuevos pantalones. Revise los pañales de repuesto diciéndole al niño que solamente los utilizará en el momento de la siesta y por la noche. Aférrese a esto durante el resto de la semana, pase lo que pase.

 

            6. Efectúe ejercicios de práctica con el orinal. Pídale al niño que se apresure hasta el orinal, bajándose los pantalones y sentándose en el mismo durante unos segundos y volviendo, luego, a subírselos. Se le debe elogiar y permitir que el tren del orinal transporte una sorpresa para él. Repita el ejercicio en diversos sitios de la casa, unas cuantas veces pero no demasiadas, ya que el niño puede cansarse o puede ofrecer resistencia.

 

            7. Déle una recompensa. Siempre que el niño efectúe una deposición en el orinal, aunque sea minúscula u orine allí, se le elogiará cálidamente y se colocará en el tren del orinal una recompensa. Deje que el niño juege con el tren unos minutos y que se quede con la recompensa. Cuando el niño quiera el tren  en otros momentos, explíquele nuevamente que sólo puede jugar con él cuando utilice el orinal.

 

            8. Recompénsele si está seco y limpio. La primera mañana  deje que el niño ayude a revisar  sus pantalones de aprendizaje para ver si están secos y limpios. Si lo están, recompénsele con una sorpresa (no el tren). A medida que transcurre la semana, incremente los intervalos entre las comprobaciones de sus pantalones desde la media hora y hasta una hora larga.

 

         9. Ignore los accidentes. Si el niño tiene un <<accidente>> no se le debe dar importancia. Simplemente ayúdele cambiándole y diciéndole que no ha de preocuparse puesto que tendrá otras oportunidades de utilizar el orinal. Pídale que vaya hasta el orinal desde el lugar donde estaba cuando tuvo el accidente y que demuestre cómo se bajan los pantalones y se sienta rápidamente en el orinal.

 

            10. Recompensar los progresos. A medida que transcurre la semana, el niño tendrá  -gradualmente- menos accidentes y correrá más hasta el cuarto de baño. Los padres se pueden desanimar de vez en cuando por lo que es conveniente que lleven un registro de los progresos. Se puede hacer un gráfico de colores colocándolo en un lugar visible de la casa. Ponga una estrella cada vez que el niño utilice el orinal. Diga a todo el mundo que Jonathan ha ganado cuatro estrellas o más por haber utilizado el orinal como un niño mayor, mientras, a al vez, se le continúa elogiando y recompensando.

           

            11. Ignore los comentarios negativos. Si el niño hace comentarios negativos respecto a la educación al uso del wáter o pide de nuevo sus pañales, es conveniente ignorar sus palabras.

 

            12. Espere accidentes. Los accidentes pueden ocurrir por lo que es lógico esperarlos y, si ocurren, no regañe ni critique al niño. Si el niño está mejorando sus aptitudes, los padres deben restarle importancia a los accidentes. Si se resiste a cambiarse de pantalones, se le cambiarán sin responder a sus protestas. Pero si los accidentes continúan ocurriendo a menudo o, incluso, se acentúan en las semanas siguientes, la consecuencia deberá ser multiplicar las prácticas del orinal después del accidente. Si se resiste a las mismas, se le conducirá con la mano hasta que el niño abandone la resistencia.

 

            13. Espacie lentamente las recompensas. Una de las mayores equivocaciones de algunos padres es cortar las recompensas demasiado rápidamente. Incluso cuando ya ha terminado la semana de aprendizaje y el niño lo está haciendo bien es importante continuar elogiándole y recompénsandole porque lo hace correctamente. Las recompensas pueden ser más irregulares y menos frecuentes, pero los padres deben asegurarse de que incluyen una chuchería de vez en cuando.

 

         14. Si lo anterior fracasa. Cuando el método no funciona con el niño los padres deben averiguar por qué. ¿Ha fallado algo en la preparación? ¿Se han seguido todas las etapas sugeridas? Hay que averiguar la causa.