¡La primavera la sangre altera! ¿Cuanto hay de verdad en esta afirmación? ¿Es solamente un mito?

 

De toda la vida hemos escuchado y puede que hasta hayamos sufrido ciertos síntomas en nuestro cuerpo y espíritu al llegar la primavera. La llamada “astenia primaveral” consiste en un conjunto de síntomas que podemos sufrir frente al cambio estacional. Cuando se habla de astenia primaveral en general nos referimos a síntomas negativos, de hecho astenia significa cansancio. Aparte de cansancio podemos sufrir otra serie de sensaciones, como:

 

  • Tristeza sin causa aparente
  • Apatía o falta de energía para desarrollar actividades
  • Irritabilidad o cambios en el estado de ánimo
  • Disminución de la concentración o pérdida de memoria
  • Pérdida del apetito
  • Pérdida de la libido o del deseo sexual
  • Malestar general, dolor de cabeza
  • Hipotensión arterial

 

Se calcula que el 30 % de los españoles sufre de astenia primaveral, siendo unas personas más sensibles o propensas que otras. Las mujeres tienen más probabilidad de sufrirla que los hombres, y sobretodo si se encuentran en edades comprendidas entre los 30 y 45 años. 

 

La intensidad de los síntomas anteriormente descritos debe ser leve y la duración pasajera, si no fuese así podría tratarse de otro problema subyacente para que lo conveniente sería consultar con un profesional de la medicina o de la salud mental

 

No debe confundirse con el Trastorno Afectivo Emocional (TEA), de mayor gravedad y reconocida como un problema psicológico, ya que es un tipo de depresión que se agrava con el invierno o con el verano.